ASTURIAS, 29/08/2001

Hallada una cueva con restos prehistóricos en Santo Adriano

El descubridor de los signos árabes localiza también una gruta con fósiles que conserva en su domicilio a la espera de los expertos de Atapuerca

Tuñón (Santo Adriano), María ALONSO

El descubridor de los restos árabes encontrados en Tuñón desveló ayer un nuevo secreto, una cueva que ha descubierto en la zona y que contiene gran cantidad de restos óseos y de herramientas supuestamente de época prehistórica. Antonio Saiz Dotor maneja un libro sobre la presencia árabe en España. «No se debe hablar de árabes sino de andalusíes», afirma mientras cuenta sus experiencias recorriendo los montes de la zona en busca de restos del pasado. De una bolsa de plástico extrae numerosos huesos y restos de herramientas, todo ello supuestamente prehistórico, de la época Musteriense, al igual que los hallazgos encontrados hace años en la cueva del Conde que está en las cercanías. Los restos que este pedagogo madrileño ha encontrado están a la espera de que llegue el equipo de Atapuerca, dirigido por el arqueólogo Arsuaga, para que los analice. «Están aquí a disposición de la Consejería y de quien quiera analizarlos. Mi intención es presentarlos a Arsuaga cuando venga en octubre». El hallazgo se produjo cuando una tormenta arrancó un árbol y con él surgió gran cantidad de material. La cueva, según Antonio Saiz, contiene gran cantidad de material a simple vista, lo que puede suponer un gran yacimiento.

La zona de Santo Adriano guarda gran cantidad de secretos que este aficionado, «primero de los viajes» y después de la historia y sus misterios, se empeña en desvelar. «Nuestra intención es que Arsuaga realice un plan de excavaciones de toda la zona».

Material hay a juzgar por lo que dice este aficionado, que ha compaginado la fundación del Centro Terapéutico de Tuñón con el descubrimiento de cuatro cuevas y abrigos en los últimos tiempos. «Una de ellas, una cueva de la que terminó apropiándose, Fortea, y que ahora está cerrada», afirma mencionando la cueva del Corpus, que cuenta con imágenes diversas de ciervos y animales de gran valor.

Antonio llegó hace 18 años a Asturias y desde el retiro de su casa enclavada en plena Senda del Oso le cuesta realizar expediciones a Oviedo. «Yo abrí los primeros kilómetros de la senda para construir esta casa». Llegó primero que el turismo y ahora parece mantenerse alejado de él gracias a su estilo de vida.

El descubrimiento del abrigo con las inscripciones árabes fue algo que le sorprendió. «Sabíamos del lugar y, de hecho, habíamos ido allí en otras ocasiones. Nunca pensamos que encontraríamos esto». Acostumbrados a andar en restos prehistóricos y en busca de pinturas, las extrañas inscripciones le llamaron la atención. «Cuando las vimos dije a mi compañero que tenían aspecto de árabe si no fuera porque tendrían que ser otra cosa teniendo en cuenta el entorno de restos prehistóricos que existen en la zona».

Un experto en Egiptología, que está haciendo el doctorado en Filología Hispánica en la Universidad de Oviedo, fue el encargado de dar el primer visto bueno a los signos. Posteriormente, la Consejería de Cultura corroboró que los signos pertenecen a finales del siglo VIII, principios del IX, y que estaban realizados en la época Omeya. Según Antonio Saiz, en el lugar no es posible que exista ningún tipo de enterramiento debido a sus reducidas dimensiones y la ubicación.

El mensaje dejado por los árabes que lucharon en Asturias fue una invocación a su jefe, un deseo de que Alá le protegiese. Y lo hizo porque llegó hasta hoy conservado y olvidado en una pared recóndita de una montaña de Tuñón

 

La inscripción árabe de Tuñón avala la derrota musulmana en la zona en 794
Cultura encargará un informe filológico y otro histórico para corroborar el interés del hallazgo
Las pinturas, que hacen referencia al general Abd al Malik, se hicieron con pigmentos ocres

Oviedo, Mercedes MARQUÉS

La inscripción árabe hallada a finales de la primavera por miembros de la comunidad terapéutica de Santo Adriano puede convertirse en un documento fundamental para confirmar las tesis del profesor Juan Uría Ríu sobre la salida de los musulmanes de Asturias por el puerto de la Mesa, tras ser derrotados en la batalla de Lutos (Los Lodos, lugar en el camino del puerto de la Mesa, perteneciente a la parroquia de Villandás, del concejo de Grado).

Los musulmanes realizaron dos campañas durante el reinado de Alfonso II que en ambos casos concluyeron con la derrota islámica. La primera de ellas tuvo lugar en el año 794 cuando los musulmanes procedentes de Astorga llegaron a Oviedo y arrasaron la ciudad. En su regreso hacia León por el puerto de la Mesa, las tropas de Adb al-Malik sufrieron una emboscada cristiana y fueron derrotados en la que se conoce como batalla de Lutos.

Ignacio Ruiz de la Peña, catedrático de Historia Medieval, al que la Consejería de Cultura anunció ayer que encargará el estudio histórico del hallazgo, señaló que si se confirma la autenticidad de la inscripción «se podrá estudiar si el dato epigráfico encaja con el dato histórico del que se tiene conocimiento tanto por las crónicas cristianas como islámicas.

Caracteres omeyas

La Consejería de Cultura puso ayer de manifiesto la necesidad de tratar el asunto con cautela. Ana Navarro, director de Cultura, subrayó que «está por constatar la autenticidad de la inscripción y lo que el grabado mismo dice», aunque afirmó que parece confirmado por especialistas de la Universidad de Oviedo que «se trata de una inscripción árabe de tipo omeya». Anunció que se encargará un informe filológico a un especialista en árabe antiguo.

Junto a la inscripción realizada en pigmentos de color ocre se encuentran una serie de pinturas o signos poco habituales que también deben estudiarse. Según la directora de Cultura, «ahora la prioridad es preservar el lugar para lo que se procederá a su cierre».

Antonio Saiz, fundador de la comunidad terapéutica de Santo Adriano, y descubridor con Francisco José Budiño de las pinturas árabes, se mostró ayer entusiasmado con el hallazgo. Tanto que no tuvo reparos en acusar al catedrático de Prehistoria de la Universidad de Oviedo, Javier Fortea, de haberse «apropiado» de una cueva anteriormente descubierta por él. Para Saiz, «apropiarse» significa, por lo que dio a entender, estudiarla «y hablar de ella en los medios de comunicación».

Según señaló su descubridor, las pinturas árabes están realizadas en caracteres cúficos arcaicos de la época omeya, que ofrecen, según dijo, dos posibles lecturas. Una haría referencia al general que mandaba las tropas musulmanas cuando fueron derrotadas en su salida a la Meseta y sería la siguiente: «Abd al-Malik que Alá te guarde». La otra sería «Alá es el rey del universo y no hay más Dios que él». Explicó que la traducción había sido realizada por un ayudante de la Universidad de Oviedo, experto en egiptología, y que la falta de pigmentación dificultaba la mejor comprensión de la frase.

Las pinturas se han conservado hasta la actualidad gracias a lo escarpado del terreno donde se encuentra el abrigo rocoso donde fueron realizadas. Se supone que los soldados que las llevaron a cabo pasaron la noche en la cavidad en misión de vigilancia, ya que desde el lugar se domina bien la zona del valle.

Las inscripciones son la primera muestra epigráfica árabe de que se tiene noticia en Asturias, ya que hasta el momento no se había documentado ningún texto árabe de la época de la Reconquista en la región.

 

Un equipo de espeleólogos estudiará una sima en la que tiran animales

Tuñón, María ALONSO

Antonio Saiz parece tener en su mente el dibujo perfecto de Santo Adriano en la época prehistórica. Su próxima iniciativa es investigar una sima en la que los vecinos de la zona tiran sus animales muertos desde hace tantas generaciones que ya no recuerdan. Saiz asegura que el lugar está ubicado en las cercanías de un castro y que, por lo tanto, quizás esa vieja tradición de tirar animales tenga su raíz en la costumbre de utilizar la sima como lugar de enterramiento por los antiguos pobladores de la zona.

Este pedagogo aseguró ayer que está previsto que un equipo de espeleólogos realice trabajos en la zona para intentar descubrir los secretos de la sima. Puestos a hacer comparaciones, este aficionado a la historia afirma que en Atapuerca existe un lugar similar en el que tiraban los cuerpos y por ello su teoría de la sima que hay en el concejo cobra fuerza en su discurso.

Para Antonio Saiz la zona guarda gran cantidad de secretos todavía por descubrir. En su casa conserva con cuidado los restos del Musteriense que esperan la llegada de Arsuaga. Es sólo el comienzo de lo que podrían ser los secretos mejor guardados del concejo de Santo Adriano, una tierra que guarda la huella de la historia.

 

Fuente: La Nueva España