ASTURIAS, 24/01/2002

La última campaña de Sidrón aportó más de cincuenta fósiles de Neandertal

Los investigadores subrayan la importancia del yacimiento y afirman que los restos recuperados son de «notable entidad». Descartan la existencia de un enterramiento

Oviedo, Mercedes MARQUÉS

Para los científicos, hallar fósiles humanos del Paleolítico medio ­período cuyos orígenes se sitúan entre hace 300.000 y 200.000 años­ es algo parecido a un milagro. Ese milagro se viene produciendo en la cueva de Sidrón (Piloña) desde que se iniciaron hace dos años las campañas arqueológicas que tratan de conocer y datar los episodios prehistóricos que tuvieron lugar allí con un protagonista de excepción: el hombre de Neandertal.

El equipo que dirigen los profesores Javier Fortea, Marco de la Rasilla y Enrique Martínez llevó a cabo durante el pasado mes de julio una provechosa investigación que culminó con la recuperación de 54 restos humanos de entidad significativa. A estos fósiles hay que sumar todavía un buen número de piezas que se encuentran en la superficie o en el interior de bloques encostrados, que ya han sido extraídos, pero que será preciso aislar.

Según los científicos, los restos hallados son de notable entidad y destacan dos fragmentos de frontal de un adulto y un niño, con arcos supraorbitarios marcados y senos frontales. Esta es una característica típica de los neandertales en cuyo rostro destacaba una visible prominencia sobre los huecos oculares de la que partía una frente huidiza que les hacía diferentes del hombre moderno. Entre los restos recuperados figuran también fragmentos de occipital y temporal, partes del cráneo que los investigadores creen que aportarán datos de gran interés para el estudio antropológico.

Una de las piezas más significativas que se han conseguido extraer es un bloque encostrado con restos de distintas partes del esqueleto, entre las que resulta llamativo un pie casi completo, del que se ha desprendido el astrágalo y varias falanges. Se trata de una pieza que, por su conservación, los expertos creen que tiene valor museográfico y que debería hacérsele un molde de calidad, previo a su estudio y posterior disgregación.

Entre los fragmentos de cráneo también hay partes de un occipital y de un maxilar con dos incisivos y un molar añadido en el encostramiento. Se han contabilizado 15 piezas dentales sueltas y algunas más que aparecen en los bloques de costra. El inventario de los restos se redondea con tres vértebras, un fragmento de costilla, dos fragmentos de húmero, 18 falanges... un volumen de fósiles que da idea de la riqueza del yacimiento.

Según recogen los investigadores en la memoria de excavación depositada en la Consejería de Cultura, todos los restos antropológicos hallados son de notable entidad y confirman su carácter neandertal y su adscripción al Paleolítico medio. Asimismo, destacan la inexistencia de enterramiento o de depósito intencional en el lugar del hallazgo. Durante el verano se realizó precisamente un sondeo en el exterior de la cueva buscando un lugar intermedio por el que se pudieran haber introducido los depósitos arqueológicos en el interior. Ese conducto no se pudo abrir dado el abundante material de relleno, pero los científicos avalan la existencia de una conexión con el exterior.

Junto a los restos humanos han aparecido también numerosos materiales líticos ­instrumentos de piedra­ lascas retocadas, denticulados, raederas, puntas levallois y un bifaz. Todo ello perteneciente al Paleolítico medio.

Dada la abundancia de materiales y la importancia del yacimiento, que ha facilitado hasta ahora la mayor colección de fósiles neandertales de la península Ibérica, el equipo que dirige la investigación ha solicitado un proyecto de investigación y desarrollo para la continuación de la campaña. La solicitud es por un año y después se pedirá ampliación para elaborar la información obtenida con un equipo más amplio que cubra todos los ámbitos disciplinares y analíticos del trabajo.

Fuente: La Nueva España