Diario La Nueva España - ASTURIAS, 10/07/2001
Sidrón desvela sus secretos

El hallazgo de un metacarpo y de un trozo de mandíbula y la apertura de una sima que conecte con la gruta hacen de la cueva de Piloña un episodio apasionante de la Prehistoria asturiana

Borines (Piloña), Mercedes MARQUÉS

La riqueza de la cueva de Sidrón está sorprendiendo a los propios arqueólogos. A medida que avanzan en la excavación van ratificando el interés de un yacimiento que cada día ofrece más y mejores muestras de sus primeros pobladores. Estos días, el equipo que dirigen los profesores Javier Fortea y Marco de la Rasilla no ha trabajado inútilmente, su esfuerzo se ha visto compensado con el hallazgo de numerosos restos óseos. Los primeros días de la excavación fueron apareciendo dientes, falanges, trozos de cráneo y pequeños fragmentos de hueso de todo el esqueleto humano. Las cosas fueron a más a finales de la pasada semana, con la extracción del metacarpo completo de una mano, un fragmento de mandíbula y más fragmentos óseos. El potencial del yacimiento parece querer decir que su historia sólo acaba de empezar.

La posición y la distribución en las que se están encontrando las piezas confirman a los expertos que los hombres de Sidrón no fueron enterrados en la galería del osario de la gruta. Más bien proceden de un yacimiento próximo y llegan a esta parte de la gruta arrastrados por corrientes de agua. Esta conclusión anima a los arqueólogos a la búsqueda del lugar del que proceden todos estos restos, ya que, por el abundante número de piezas halladas, creen que debe tratarse de un gran yacimiento, que no puede estar lejos «y que contendrá una notable cantidad de fósiles humanos», en palabras de uno de ellos.

Desde un primer momento, los expertos que trabajan en la cueva se plantearon una cuestión crucial, saber cómo llegaron los fósiles a la galería. Para dar respuesta a este interrogante se necesita el concurso de la geología y de la arqueología, y con esas coordenadas están trabajando. Los estudios geológicos y la cartografía han desvelado la posible existencia de una comunicación muy próxima, hoy cegada, de la galería del osario ­donde aparecieron los restos humanos­ con el exterior. Se comprobó, asimismo, la existencia de dos simas o dolinas ­hendiduras naturales profundas en una región calcárea­ próximas al área de actuación en el interior de la gruta. Una de estas simas conectó en su día con la prolongación de la galería del osario, que se encuentra a varios metros de profundidad bajo tierra. Esa constatación y el convencimiento de que los fósiles llegan a la galería procedentes de otro lugar son los que han llevado a los científicos a comenzar la excavación desde el exterior.

En la actualidad se procede a la apertura de la citada sima, a la que se calcula al menos una profundidad de 15 metros, lo que supone un gran desmonte de terreno. Los profesores Javier Fortea y Marco de la Rasilla y su equipo de arqueólogos siguen de cerca los trabajos para examinar los niveles y comprobar la presencia de fósiles en el camino intermedio que conecta la sima con la galería. Esta conexión no se ha establecido todavía pero no les cabe duda de que ése tuvo que ser el camino por el que los fósiles llegaron al interior de la gruta.

Una de las hipótesis que barajan es que los cuerpos pudieron ser arrojados desde el exterior al interior de la sima, aunque Javier Fortea asegura que sólo es una de las posibilidades, que las investigaciones futuras tendrán que confirmar o negar.

Esta hipótesis se ve también arropada con la constatación de que cerca de esta dolina se encuentra una de las múltiples bocas de la cueva, que, según parece, fue lugar de habitación del hombre de Sidrón. No es difícil pensar entonces en la posibilidad de que los neandertales que la habitaron arrojaran a sus miembros muertos a la sima.

Esta tesis respondería en parte a la pregunta de cómo llegaron los fósiles a la cueva, que se podría completar afirmando que probablemente fueron arrastrados desde el fondo de la sima hasta el emplazamiento en el que se encuentran por la corriente de agua que circula por la gruta. La cantidad de huesos y el escaso rodamiento que presentan, así como la presencia de elementos tan frágiles como el hioides, indican que ese recorrido tuvo que ser corto.

En la campaña que se lleva a cabo actualmente se ha conseguido establecer una estratigrafía que permite obtener mayores elementos de datación de los fósiles. Los restos óseos y líticos hallados tienen una especial importancia para el conocimiento de la cueva porque son los primeros que se encuentran en su contexto estratigráfico, lo que permite establecer una datación más fiable y precisa.

Los utensilios líticos responden a las características de la industria Musteriense, lo que directamente los sitúa en el Paleolítico Medio y con ello en la senda de la cultura de los neandertales y los treneandertales, tesis que coincide con el estudio antropológico de los primeros fósiles, que fueron emparentados por características similares con el Homo heidelbergensis, antepasado del neandertal.