ASTURIAS, 04/08/2002

Sidrón despeja los interrogantes de su origen

Los arqueólogos tratarán de encontrar este año respuestas a la procedencia de los fósiles neandertales

Oviedo, M. S. M.

Los fósiles humanos que aparecen en un yacimiento arqueológico son importantes, sobre todo si se tiene en cuenta que son parte del libro en el que se escribe la historia de la humanidad. En la cueva de Sidrón (Piloña), un grupo de arqueólogos se afana durante un mes en los últimos veranos para encontrar nuevas respuestas a interrogantes sin despejar. En el yacimiento que ha ofrecido la mayor colección de neandertales de la península Ibérica, cada fósil, cada herramienta lítica, es importante y celebrado con entusiasmo, aunque, como en el caso de Sidrón, el hallazgo de un diente, una falange o una vértebra se esté convirtiendo en algo que ya no sorprende.

Este riquísimo yacimiento ha aportado en dos campañas ­si dejamos a parte la primera extracción irregular de fósiles­ mucho más que la mayoría de los yacimientos europeos. Son varios centenares de restos humanos los que ya obran en manos de los científicos, entre ellos piezas fundamentales que hablan por sí solas. Es el caso de las mandíbulas o de los fragmentos de cráneo de la última campaña.

La mesa de trabajo, instalada en el interior de la cueva, muy próxima a la galería del osario donde se localizaron los fósiles, muestra cada día de excavación los resultados de la jornada. Lo que allí se puede contemplar se asemeja a un expositor de joyas de distintos tamaños sobre el que las miradas más expertas van reconstruyendo el pasado. A menudo, las mayores sorpresas y las piezas más deseadas surgen a modo de recompensa después de días de esfuerzo y tenacidad. Algo así fue lo que ocurrió el pasado verano en Sidrón con el hallazgo de un pie casi completo con todas sus partes en conexión.

Al equipo que dirigen los profesores Fortea y De la Rasilla el entusiasmo les hacía sonreír esa mañana más de lo habitual, delatando que algo diferente había sucedido horas antes. Y así había sido: Daban las últimas «pinceladas» al yacimiento cuando comenzaron a vislumbrar algo que requirió su atención: cada vez con más curiosidad continuaron profundizando. Lo que aparecía a medida que iban consiguiendo aislarlo en el fondo de la cata les impedía dejar de trabajar. Poco a poco fue tomando forma un bloque terroso en el que sobresalía el esqueleto de un pie casi completo. No estaba solo, por debajo asomaban otros fósiles de menor tamaño.

Fue una jornada especial en el yacimiento y tuvo su celebración. Al mediodía en la sobremesa improvisada bajo los fresnos de la entrada de la cueva no se habló de otra cosa mientras el nuevo fósil descansaba protegido en el interior de la caseta de materiales. Finalizada la campaña, al día siguiente comenzó a desmontarse el campamento y Sidrón volvió a quedar de nuevo para solaz y disfrute de su fauna protegida.

Azar y trabajo

Se repite en numerosas ocasiones que el azar y el trabajo son los mejores aliados de la ciencia, un tándem que el próximo mes de septiembre volverá a ponerse en marcha en los montes de Piloña. ¿Qué busca en esta campaña el equipo de Sidrón? Hay especial interés en despejar una incógnita: saber cómo llegaron los huesos al lugar donde han aparecido. Fortea y Marco de la Rasilla están casi convencidos de que no han sido depositados en ese lugar, sino que han llegado desde otro espacio próximo, probablemente arrastrado por las corrientes hídricas que circulan por el interior de la galería. Ahora esa hipótesis debe demostrarse y con ese fin se puso en marcha el pasado año una excavación externa que no dio los frutos deseados, pero que pretendía dar con el conducto por el que los fósiles se introdujeron en la cueva. Esa actuación no continuará este año por impedimentos relacionados con la flora de la zona, que Medio Ambiente exige respetar.

Fuente: La Nueva España

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