ASTURIAS, 04/08/2002

El Neandertal que se resistió a un falso destino

Sidrón nunca quiso ser un hombre moderno. Entiéndase como tal el Homo sapiens que habita hoy la Tierra. Se resistió desde el primer momento a ser introducido en el registro fósil de los que habían propiciado su extinción. Pero no fue fácil, tuvo que armarse de paciencia para ir poco a poco desmontando la trama errónea montada en torno a su figura.

La resistencia inicial de Sidrón no consiguió convencer a los doctores Bernard Vandermeerch y Dolores Garralda, empeñados ­basándose en su espléndida mandíbula­ en restarle varios miles de años y convertirlo en un joven de alrededor de 30.000. La confusión no era del todo gratuita, venía motivada por el mayor trato de Vandermeerch con humanos modernos de rasgos arcaicos en el norte de África. Se da la coincidencia de que los neandertales antiguos, a cuyo clan perteneció Sidrón, se asemejan más a los Homo sapiens africanos que a los neandertales clásicos, porque ambas especies están más cerca del antepasado común, el Homo heidelbergensis.

Pero esta apreciación no fue inmediata y no convenció a todos. Las dudas quedaron sembradas en su expediente y Sidrón se vio obligado a reclamar una segunda opinión para demostrar su remoto pasado. Se inició así un proceso que poco a poco va volviendo las aguas a su cauce.

Primero fueron los profesores Fortea y Asensio los que discreparon de esa primera evaluación y reconocieron al Neandertal su antigüedad. Después, Emiliano Aguirre, experimentado paleontólogo donde los haya y padre de los yacimientos de Atapuerca (Burgos), abrió la senda verdadera al catalogar las mandíbulas de Sidrón como propias de un Neandertal antiguo. Para Aguirre los fósiles proceden de un individuo que vivió al menos hace cien mil años, cifra que aún se debe concretar con mayor precisión según los distintos estudios vayan hablando.

El último análisis, el de aminoácidos realizado en Madrid por Trinidad Torres ­el científico que encontró hace casi 26 años los primeros fósiles de lo que hoy es Atapuerca­ también confirma que los restos tienen al menos 80.000 años. Y no es sólo esto. Con anterioridad el riguroso trabajo desarrollado en Oviedo por el equipo que dirige el profesor José Enrique Egocheaga manifestó datos evidentes de la procedencia neandertal de los huesos de Piloña.

Todavía hay más defensores de la antigüedad de Sidrón, son los integrantes del equipo dirigido por el director del Laboratorio Antropológico Forense de Madrid, José Luis Prieto, que recientemente han publicado un artículo en el que al igual que los anteriores se muestran convencidos de que los habitantes de Sidrón vivieron a comienzos del Pleistoceno superior, en el Paleolítico Medio, desarrollando la industria Musteriense. Eran por tanto neandertales.

Las evidencias de que la compleja Sima de las inmediaciones de Vallobal (Piloña) es un yacimiento excepcional para el estudio de las primeras ocupaciones del Cantábrico quedan de manifiesto con las anteriores referencias. Pero Sidrón aún no está satisfecho y continuará en el futuro dando muestras que certifiquen esta cronología. Una de las dataciones más esperadas es la del carbono 14. Los resultados de la prueba demostrarán su verdadero origen. El C-14 no ofrece resultados más allá de 50.000 años, por tanto sólo se podrá conocer su edad si es inferior a esa cifra, en caso contrario ya nadie podrá poner en duda un excepcional hallazgo que la estéril polémica ha ensombrecido.

Mercedes Marqués

Fuente: La Nueva España