La Nueva España 23-Julio-2000 Sección: Sociedad / Cultura
LOS PROFESORES JAVIER FORTEA Y MARCO DE LA RASILLA SE MUESTRAN OPTIMISTAS SOBRE FUTUROS DESCUBRIMIENTOS IMPORTANTES EN EL YACIMIENTO, A PESAR DEL EXPOLIO SUFRIDO

El hallazgo de nuevos restos óseos avala la excepcional importancia de la cueva del Sidrón

     

Una de las integrantes del equipo arqueológico, durante las tareas de excavación en el interior de la cueva.

Oviedo,

     Mercedes MARQUÉS

     La primera campaña arqueológica de la cueva del Sidrón (Piloña) concluyó ayer con el hallazgo de nuevos restos óseos. El responsable de la excavación, el catedrático de Prehistoria Javier Fortea, se mostró esperanzado sobre el futuro del yacimiento a la vista de los resultados obtenidos en estos veinte días de trabajo en la cueva.

     La campaña fue sobre todo preparatoria de sucesivas excavaciones, pero ha dejado ver posibilidades interesantes tal como se podía apreciar en el talante optimista de los investigadores.

     Los primeros sondeos, realizados en la zona donde se produjo un excepcional descubrimiento en 1994 con la aparición de restos neandertales de al menos cuatro individuos, han sacado a la luz nuevos fragmentos óseos que presumiblemente forman parte de ese primer conjunto de huesos.

     Entre las piezas extraídas ahora aparecen varias falanges de las extremidades, molares y premolares, fragmentos de huesos largos, trozos de cráneo y diversos restos óseos de distintas partes del esqueleto humano.

     Todas estas piezas, según explican los profesores Fortea y Marco de la Rasilla, han aparecido fuera de contexto, es decir, son fragmentos que se encuentran en terreno removido con anterioridad y desplazado durante la extracción de los primeros huesos. El equipo que desarrolló esta primera campaña en el Sidrón ha delimitado, no obstante, una zona intacta en la que centrarán futuras excavaciones y en la que intuyen que puede encontrarse un depósito de restos humanos sin alterar. Ese depósito será fundamental para conocer la historia del yacimiento y permitirá integrar los restos ya extraídos dentro de una secuencia cronoestratigráfica que hará posible una datación más precisa del momento en el que la gruta fue habitada.

     En todo el proceso que se ha desarrollado en la cueva durante los últimos veinte días tienen importancia capital los análisis geológicos que realiza el catedrático de Geodinámica de la Universidad de Oviedo, Enrique Martínez. Entre otras cosas han servido para detectar una posible conexión pleistocénica de la zona donde se encontraron los huesos con el exterior. Esa entrada, que pudo ser cegada con posterioridad por un derrumbe, dejaría el depósito de los restos óseos a sólo quince metros del exterior. En la actualidad ese lugar dista unos 300 metros de una de las entradas por las que se accede ahora a la cueva.

     Son otras muchas informaciones las que pueden ofrecer los estudios geológicos del yacimiento, igual que los efectuados con el georradar, que permiten conocer el terreno a excavar y detectan la profundidad y potencia de los sedimentos, información indispensable para plantear la excavación.

     Todos estos análisis han ocupado gran parte de los veinte días que duró la campaña del Sidrón. «El objetivo no era sacar huesos, sino conocer las características del depósito y poder establecer una cronología», explicó Fortea, quien certificó el interés del Sidrón, para el que auguró muchos años de investigación.

     Las conclusiones a falta de muchos resultados son optimistas y parecen avalar todo lo dicho sobre el yacimiento. Junto a los nuevos restos óseos han aparecido también elementos líticos que presentan una tecnología considerada por los expertos del tipo Musteriense.