| LOS PROFESORES JAVIER FORTEA Y MARCO DE LA
RASILLA SE MUESTRAN OPTIMISTAS SOBRE FUTUROS DESCUBRIMIENTOS IMPORTANTES EN EL YACIMIENTO,
A PESAR DEL EXPOLIO SUFRIDO El
hallazgo de nuevos restos óseos avala la excepcional importancia de la cueva del Sidrón
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| Una de las integrantes del equipo arqueológico, durante las tareas de
excavación en el interior de la cueva. |
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Oviedo,
Mercedes MARQUÉS
La primera campaña
arqueológica de la cueva del Sidrón (Piloña) concluyó ayer con el hallazgo de nuevos
restos óseos. El responsable de la excavación, el catedrático de Prehistoria Javier
Fortea, se mostró esperanzado sobre el futuro del yacimiento a la vista de los resultados
obtenidos en estos veinte días de trabajo en la cueva.
La campaña fue sobre todo
preparatoria de sucesivas excavaciones, pero ha dejado ver posibilidades interesantes tal
como se podía apreciar en el talante optimista de los investigadores.
Los primeros sondeos,
realizados en la zona donde se produjo un excepcional descubrimiento en 1994 con la
aparición de restos neandertales de al menos cuatro individuos, han sacado a la luz
nuevos fragmentos óseos que presumiblemente forman parte de ese primer conjunto de
huesos.
Entre las piezas extraídas
ahora aparecen varias falanges de las extremidades, molares y premolares, fragmentos de
huesos largos, trozos de cráneo y diversos restos óseos de distintas partes del
esqueleto humano.
Todas estas piezas, según
explican los profesores Fortea y Marco de la Rasilla, han aparecido fuera de contexto, es
decir, son fragmentos que se encuentran en terreno removido con anterioridad y desplazado
durante la extracción de los primeros huesos. El equipo que desarrolló esta primera
campaña en el Sidrón ha delimitado, no obstante, una zona intacta en la que centrarán
futuras excavaciones y en la que intuyen que puede encontrarse un depósito de restos
humanos sin alterar. Ese depósito será fundamental para conocer la historia del
yacimiento y permitirá integrar los restos ya extraídos dentro de una secuencia
cronoestratigráfica que hará posible una datación más precisa del momento en el que la
gruta fue habitada.
En todo el proceso que se ha
desarrollado en la cueva durante los últimos veinte días tienen importancia capital los
análisis geológicos que realiza el catedrático de Geodinámica de la Universidad de
Oviedo, Enrique Martínez. Entre otras cosas han servido para detectar una posible
conexión pleistocénica de la zona donde se encontraron los huesos con el exterior. Esa
entrada, que pudo ser cegada con posterioridad por un derrumbe, dejaría el depósito de
los restos óseos a sólo quince metros del exterior. En la actualidad ese lugar dista
unos 300 metros de una de las entradas por las que se accede ahora a la cueva.
Son otras muchas
informaciones las que pueden ofrecer los estudios geológicos del yacimiento, igual que
los efectuados con el georradar, que permiten conocer el terreno a excavar y detectan la
profundidad y potencia de los sedimentos, información indispensable para plantear la
excavación.
Todos estos análisis han
ocupado gran parte de los veinte días que duró la campaña del Sidrón. «El objetivo no
era sacar huesos, sino conocer las características del depósito y poder establecer una
cronología», explicó Fortea, quien certificó el interés del Sidrón, para el que
auguró muchos años de investigación.
Las conclusiones a falta de
muchos resultados son optimistas y parecen avalar todo lo dicho sobre el yacimiento. Junto
a los nuevos restos óseos han aparecido también elementos líticos que presentan una
tecnología considerada por los expertos del tipo Musteriense. |