6-Julio-2002

Un laboratorio confirma que los huesos de El Sidrón tienen una datación de 80.000 años
Fortea dice que no es un Neanderthal clásico sino de los momentos finales

      Un laboratorio de aminoácidos de Madrid ha confirmado que los huesos hallados en la cueva de El Sidrón, en Borines, Piloña, tienen una antigüedad de 80.000 años. Según afirmaba el director de la excavación, Javier Fortea, los restos no corresponden a un Neanderthal clásico, sino al momento final del proceso de neanderthalización.


Estos datos, dados a conocer ayer por Televisión Española, no hacen sino confirmar las tesis con las que desde hace tiempo venían trabajando los expertos asturianos, es decir, que los restos hallados a partir de 1994 corresponden a neanderthales. Esta datación se ha hecho en un laboratorio de aminoácidos de la Escuela Superior de Ingenieros de Minas de Madrid, aunque se está pendiente de los análisis de carbono 14 y de uranio para datar con más exactitud los restos hallados.

En la campaña de excavaciones llevada a cabo por el equipo dirigido de Javier Fortea e integrado por Marco de la Rasilla y Enrique Martínez en el verano pasado se hallaron en el interior de la sima dos huesos frontales, uno de un adulto y otro de un niño, además de un pie izquierdo completo y un fragmento de columna vertebral.

La importancia de los dos fragmentos frontales radica en su visible prominencia sobre los ojos, que diferencia a los neanderthales del hombre moderno. Con respecto al pie izquierdo hallado se sabe que tiene la mayoría de sus huesos articulados. Además de estas destacadas piezas se han encontrado más de una docena de piezas dentales sueltas, y varias falanges, además de dos fragmentos de húmero y tres vértebras.

El inicio de la campaña de excavaciones de este verano está pendiente de los trámites administrativos según afirma Marco de la Rasilla, quien confirma que estos datos no hacen más que confirmar las tesis con las que ya se trabajaba.

El hallazgo de este yacimiento, considerado uno de los mejores de la Península se produjo de modo casual en 1994, cuando un grupo de espeleólogos se encontraron con unos restos humanos que en principio fueron considerados restos de la Guerra Civil. Los restos fueron depositados entonces en el Instituto Anatómico Forense y solo volvieron a Asturias después de cuatro años.

Un largo proceso

El profesor José Enrique Egocheaga, de la Facultad de Biología de la Universidad de Oviedo, fue el encargado de realizar los estudios de estos huesos a su vuelta a nuestra región. El verano pasado, la bióloga gijonesa María José Sierra presentaba una tesina en la que analizaba los huesos de las manos halladas en 1994. Sierra estudió 35 huesos en total, 3 huesos de la muñeca, 18 metacarpianos, es decir, de la palma de la mano y 11 falanges proximales y tres falanges medias. El análisis de estos huesos, decía la bióloga, corrobora la hipótesis inicial, es decir, que sean Neanderthales. Para tal afirmación se basa en una serie de características, entre ellas, una cresta, o reborde que aparece en el primer metacarpiano y las longitudes proporcionales de la falange proximal del dedo pulgar, similares a los encontrados en otros yacimientos.

Los huesos hallados en 1994 corresponden al menos, según esta tesina, a cuatro individuos, aunque podría haber un quinto. María José Sierra los ha agrupado en dos grupos de edades, tres de los individuos son adultos jóvenes y uno adolescente, la mayoría varones. También afirmaba que «por su morfología podrían ser bastante antiguos, entre 80.000 y 120.000 años».

Fuente: Diario El Comercio